CUIDADOS Y LIMPIEZA
Uno de los aspectos más importantes de la equitación es el cuidado
apropiado del caballo, que comprende la limpieza, alimentación, cuidados médicos y herraje. La limpieza se realiza para mantener
la higiene del caballo y estimular su piel; el primer paso es cepillar o frotar
el cuerpo del animal con un cepillo llamado rascadera que debe moverse en
pequeños círculos a favor de la dirección de crecimiento del pelo; este proceso suaviza
el pelo y estimula el flujo de la sangre a través de la piel del caballo.
El cuerpo del caballo, así como su crin y cola, se cepillan después con un
cepillo duro para quitar pelos sueltos y polvo y suavizar su pelaje. Por
último, el cuerpo y la cara del caballo se frotan con un cepillo suave que
abrillanta el pelo. La limpieza abarca también los pies del caballo, antes y
después de cada carrera, y, por último, se debe quitar a menudo el exceso de
pelo de la cola y la crin.
Después de montar, el caballo se debe mojar con agua fría utilizando una esponja,
luego se cepilla, se cubre con una manta y se le obliga a caminar hasta que se
seque. Si el caballo está demasiado caliente y sudoroso, el jinete debe
quitarle la silla y la brida, cubrirlo con una manta, darle un poco de agua y
hacerle andar hasta que se recupere.
La alimentación adecuada para un caballo de montar depende de su raza y
del tipo de trabajo que desarrolle. Por lo general, un caballo que pese unos
544 kg y haga seis horas diarias de ejercicio, debe ser alimentado tres
veces al día. Sus comidas pueden consistir en 134 o 202 medidas secas de grano
o pienso dulce mezclado con pequeñas cantidades de maíz y harina de linaza. Además, el
caballo debería comer un puré de salvado una vez a la semana, siempre antes del
día de descanso.
Cualquier cuidado médico dado por su dueño tiene que limitarse a
tratamientos de pequeñas dolencias. Para enfermedades más serias hay que llamar a un veterinario. Un caballo debería ser
tratado de lombrices intestinales tres o cuatro veces al año.
Un herraje adecuado es de suma importancia, aunque a veces es un aspecto
que se trata de forma negligente en el cuidado del caballo. El dueño del animal
debería escoger al herrero con mucho cuidado. El tipo de herradura depende de
factores como la raza del caballo, el tipo de trabajo que realiza y la forma en
que utiliza sus patas.