lunes, 9 de mayo de 2016



 CUIDADOS Y LIMPIEZA




Uno de los aspectos más importantes de la equitación es el cuidado apropiado del caballo, que comprende la limpieza, alimentación, cuidados médicos y herraje. La limpieza se realiza para mantener la higiene del caballo y estimular su piel; el primer paso es cepillar o frotar el cuerpo del animal con un cepillo llamado rascadera que debe moverse en pequeños círculos a favor de la dirección de crecimiento del pelo; este proceso suaviza el pelo y estimula el flujo de la sangre a través de la piel del caballo. El cuerpo del caballo, así como su crin y cola, se cepillan después con un cepillo duro para quitar pelos sueltos y polvo y suavizar su pelaje. Por último, el cuerpo y la cara del caballo se frotan con un cepillo suave que abrillanta el pelo. La limpieza abarca también los pies del caballo, antes y después de cada carrera, y, por último, se debe quitar a menudo el exceso de pelo de la cola y la crin.

 Después de montar, el caballo se debe mojar con agua fría utilizando una esponja, luego se cepilla, se cubre con una manta y se le obliga a caminar hasta que se seque. Si el caballo está demasiado caliente y sudoroso, el jinete debe quitarle la silla y la brida, cubrirlo con una manta, darle un poco de agua y hacerle andar hasta que se recupere.
La alimentación adecuada para un caballo de montar depende de su raza y del tipo de trabajo que desarrolle. Por lo general, un caballo que pese unos 544 kg y haga seis horas diarias de ejercicio, debe ser alimentado tres veces al día. Sus comidas pueden consistir en 134 o 202 medidas secas de grano o pienso dulce mezclado con pequeñas cantidades de maíz y harina de linaza. Además, el caballo debería comer un puré de salvado una vez a la semana, siempre antes del día de descanso.
Cualquier cuidado médico dado por su dueño tiene que limitarse a tratamientos de pequeñas dolencias. Para enfermedades más serias hay que llamar a un veterinario. Un caballo debería ser tratado de lombrices intestinales tres o cuatro veces al año.

Un herraje adecuado es de suma importancia, aunque a veces es un aspecto que se trata de forma negligente en el cuidado del caballo. El dueño del animal debería escoger al herrero con mucho cuidado. El tipo de herradura depende de factores como la raza del caballo, el tipo de trabajo que realiza y la forma en que utiliza sus patas.

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