EQUINOTERAPIA
La Equinoterapia o las Terapias Ecuestres son tratamientos que recurren a actividades con caballos con el propósito de contribuir positivamente al desarrollo cognitivo, físico, emocional, social y ocupacional de las personas que sufren algún tipo de discapacidad o necesidad especial.
En estas terapias, orientadas por un equipo multidisciplinar, el caballo es una herramienta de trabajo capaz de integrar, rehabilitar y reeducar, con el fin último de que el sujeto tratado alcance una mejor calidad de vida.
La utilización del caballo para la rehabilitación de personas discapacitadas física o psíquicamente no es nueva. En la antigüedad, los griegos ya recomendaban montar a caballo para prevenir y curar diversas dolencias. A través del tiempo, el uso de esta terapia se extendió por toda Europa.
La equinoterapia está considerada como una terapia integral que, además de cumplir funciones fisioterapéuticas, ofrece amplios beneficios en el área psicológica. Aplicar la equinoterapia en pacientes con alguna discapacidad psíquica o motora requiere una preparación muy especial por parte de aquellas personas interesadas en ejercerla, pues no sólo necesitan adquirir sus bases sino tener habilidades ecuestres y conocimientos sobre fisioterapia, psicología y pedagogía.
A QUIEN VA DIRIGIDA:

La Equinoterapia está recomendada para personas con discapacidad psíquica, física o sensorial, personas con trastornos psicológicos, del lenguaje o del apendizaje y personas con problemas de marginación o inadaptación social.
Más concretamente, estas terapias estan indicadas para casos de:
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EL CABALLO Y LOS PROFESIONALES
El caballo es la herramienta por excelencia de las Terapias Ecuestres. Por esta razón, un veterinario debe desarrollar un completo examen de salud del animal de forma regular (vacunaciones, sistemas de desparasitación, cuidado dental, necesidades de herraje y consideraciones pertinentes).
Debe ser un caballo no demasiado joven, entre 5 y 20 años, aunque su rango ideal sería entre 8 y 16 años. Preferiblemente, no debe sobrepasar los 1,60 metros de altura de grupa. Debe contar con experiencia y con un temperamento amable y noble que garantice la seguridad del jinete. El caballo debe ser a prueba de espanto e indiferente hacia los objetos que se mueven en su cercanía o la gente que les toca.
En cuanto a los profesionales que interviene en las Terapias Ecuestres, podemos hablar de un grupo multidisciplinar muy amplio. Las necesidades de cada usuario determinan qué profesionales deben hacerse responsables de las Terapias, y por tanto, del seguimiento de cada una de las sesiones.
Actualmente, los profesionales más demandados son Psicólogos y Fisioterapeutas, pero el desarrollo de las Terapias Ecuestres nos debe llevar a la consideración de incluir otros profesionales como Pedagogos, Logopedas, Terapeutas ocupacionales, Técnicos de equitación, etc.
Todos ellos deben contar con formación específica en Terapias Ecuestres y con absoluto respeto hacia el papel del resto de profesionales que intervienen en las terapias.
SEGURIDAD EN LAS TERAPIAS ECUESTRES
Aunque en las terapias se trabaja con caballos especiales, entrenados específicamente para que se comporten adecuadamente ante cualquier elemento extraño, no dejan de ser animales con una fuerza más que considerable. Hay que considerar la posibilidad de que tengan en cualquier momento una reacción que ponga en peligro la seguridad de los profesionales, y sobre todo, la de la persona con la que están trabajando.
Por ello, se suelen tomar una serie de medidas de seguridad, no sólo durante las sesiones, sino también antes de empezar el Programa de Terapias Ecuestres.
Todas las personas que vayan a formar parte del programa de Terapias Ecuestres deben aportar con anterioridad un documento de su médico especialista o de cabecera que certifique su aptitud para la monta. En caso de contraindicarse, en ocasiones, el paciente podrá participar en otras actividades en las que se trabajen los mismos objetivos y no sea necesario montar.
Otro requisito es poseer una licencia o seguro deportivo para la actividad. Actualmente no existe ninguna licencia específica para Terapias Ecuestres o Equitación Adaptada, por lo que es necesario hacerla como licencia hípica. Los centros deben contar con los seguros correspondientes a los caballos, las instalaciones y los profesionales, pero los usuarios sólo quedan cubiertos totalmente cuando hacen un seguro personal.
Durante las sesiones, es necesario en todo momento el uso del casco. Como hemos comentado anteriormente, en cualquier momento el caballo puede reaccionar de manera poco afortunada, y ante cualquier percance el uso del casco es un elemento indispensable.
Existen otros elementos que contribuyen a la seguridad cuando realizamos actividades con caballos, sean de Terapias Ecuestres o no, como son la utilización de calzado adecuado. Las personas que pertenezcan a un Programa de Terapias Ecuestres serán convenientemente informadas por los profesionales responsables si fuera necesario y conveniente la utilización de botas.
En último lugar, y no por ello menos importante, es fundamental hacer caso de las indicaciones dadas por los responsables del centro y de las Terapias. Ellos nos indicaran qué y cómo hacer las cosas. Aspectos aparentemente sin importancia, como correr cerca de la zona de boxes o fumar en los lugares no permitidos, pueden suponer un riesgo grave para la seguridad.

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